El cambio en marcha

En un pasado no tan lejano, las protestas por los derechos de los animales contaban con algunas docenas de personas que a menudo incitaban más chistes que seriedad por parte de la mayoría de la sociedad. Pero en los últimos años empezamos a ver el tamaño y el impacto de dichas protestas crecer en los medios de comunicación y en boca de la gente. Los derechos de los animales, a un pulso cada vez más rápido, pasan a sensibilizar a la gente que en otro momento hubiera dicho que no tiene tiempo para eso, que en la vida hay maneras de hacer ciertas cosas que son así y ya está. En un mundo acostumbrado a tratar a los animales como objetos, o muchas veces peor, con sadismo y total desprecio, la empatía crece y la aceptación de determinadas prácticas que se creían necesarias, da paso al cuestionamiento: ¿realmente necesitamos probar productos cosméticos y fármacos en animales? ¿A qué precio nos viene esta conveniencia?

Me explico.  A los que no lo han oído sobre el caso de #RescateVivotecnia: a principios de Abril la organización Cruelty Free International publicó un reportaje sobre los abusos contra perros, conejos, monos y ratas cometidos por empleados de la empresa Vivotecnia, un laboratorio de experimentación con animales en Madrid. La comunidad de activistas por los derechos de los animales se movilizó para demandar la liberación de esos animales, y ya un potente grupo de 500 manifestantes protestaron delante de la sede de la empresa el 11 de Abril. Han recibido una respuesta positiva sobre el rescate de los animales por parte de la Dirección General de Derechos de los Animales, como nos explica la Fundación Santuario Gaia en este artículo.  Pasado un mes y medio de dicha respuesta, los animales siguen bajo custodia de Vivotecnia y el rescate no fue posible.

Para los que creen en la justicia, aunque a veces bastante lenta, no había otra sino insistir en el rescate, y así una nueva manifestación fue organizada para el 29 de Mayo.

Así que desde Barcelona me uní a uno de los autocares alquilados por Anima Naturalis. 7 horas de viaje, equipado con mi cámara, la camisa de The Vegan Utopia y mucha ilusión de formar parte de un acto de resistencia, al cual quería ayudar a darle voz a través de fotografías, videos y reflexiones como esta. No esperaba la magnitud de lo que estaba a punto de presenciar, entre 2.000 y 3.000 personas marchando por los animales En grupos vinieron desde muchas provincias de España, desde el País Vasco, Galicia, Cataluña, incluso de las Islas Canarias… 

© Vitor Schietti

“Si hay tortura ya no es ciencia” era una frase que popular entre la multitud. En otro instante era “No pararemos hasta que llegue el día en que toda jaula quede vacía” o “Liberación Animal!” Y “Vivotecnia asesina!”. Mientras caminaba por la manifestación de una punta a otra gritaba por detrás de la cámara, pero esperaba el momento de gritar también algo como “Hazte vegano” o “el futuro es vegano”. La oportunidad nunca llegó, las reivindicaciones eran más específicas, no iban tanto para el lado de la filosofía vegana. Se lo comenté a Alex Monplet, activista que también estuvo presente y lleva más de 10 años de experiencia en organizaciones como Igualdad Animal y Fundación el Hogar, ´Él me explica al paso : “Considero que protestas como la del sábado son un puerta de entrada para personas con cierta sensibilidad contra el maltrato animal y que con el tiempo pueden ser un potencial aliado para los animales, dedicando parte de su tiempo al activismo o incluso dedicándose profesionalmente a ello, como es mi caso. Y también, por supuesto, hacerse veganos. Pero creo que estas protestas no son el lugar dónde hacer uso de términos como veganismo, ya que lo que necesitamos en este tipo de acciones de protestas y campañas es contar con el mayor número de personas posible. Y el uso del término veganismo puede ser un impedimento para que personas no veganas no se sientan con confianza de formar parte de este tipo de protestas.”

Así también piensa otro experimentado activista y fotógrafo cuyas algunas fotos ilustran este artículo, Roland Bos: “ si vas a ver un concierto de ACDC, esperas verlos actuar a ellos! ¿Qué pasaría si salen 23 artistas cada uno a cantar su canción favorita, y ACDC solo sale a tocar una canción? Dejaría de ser un concierto de ACDC y sería un «festival de música”. Pues en esta manifestación nos reunimos tres mil personas para pedir el cierre de una empresa que maltrata animales. No estábamos allí para pedir el fin de la tauromaquia, ni para pedir que seamos más ecológicos, ni para pedir el fin de la caza… No fue una manifestación por los ´derechos de los animales´. Estábamos allí por un fin concreto y había que dar un mensaje claro y contundente, cerrar Vivotecnia y liberar a los animales. Si se hubiesen lanzado más mensajes, el principal se habría diluido y no habría sido tan contundente.”

©Vitor Schietti

Sin embargo, la joven activista Carlota Lopez, de 22 años, quien participa de acciones sobre los riesgos que comporta el calentamiento global, limpiezas de playas y bosques y quien lleva una vida que genere los menos residuos posibles, defiende otro punto de vista. “Creo que la palabra “veganismo”, por desgracia, se ha desvirtuado mucho por el hecho de usarla como el sinónimo de una dieta. Creo que en este caso se ha evitado por este motivo el uso de esta palabra y también por la estigmatización que conlleva. El no-uso del término “veganismo” en esta manifestación me parece que también ha sido porque los grandes grupos saben que los medios tradicionales ignorarán más veces algo que contenga este término y apoyarán más algo que de portada tenga “crueldad animal”.

Me da pena que en manifestaciones de estas magnitudes se obvien estos términos por el riesgo de no llegar a tanta gente. En mi opinión debería ser, más bien, al contrario, precisamente en un contexto como el de esta manifestación es mucho más fácil que la gente no-vegana sienta esa empatía para los animales que están encerrados en mataderos de mismo modo que la sienten con los animales encerrados en un laboratorio como el de Vivotecnia.”

©Roland Bos   rolandinyo.com

Rolan y Alex estuvieron también en una manifestación anterior por el fin de la tauromaquia, en Madrid. Rolan cuenta cómo ”el mensaje también era único y muy claro, tuvo una repercusión muy grande en todo el planeta! La gente que vió esa manifestación y la que ha visto la de este sábado, ha abierto los ojos ante algo que desconocía, la experimentación animal en este caso, y a través de los mensajes que se lanzaban, y de las imágenes que se mostraban, ya estarán más predispuestos a hablar sobre el maltrato animal que no solo ocurre en los laboratorios, y entiendan o se interesen más por el veganismo.” Alex, por su vez, lanza las preguntas “qué tenemos que hacer para que el caso de Vivotecnia sirva de impulso para conseguir en la sociedad un debate sobre la experimentación animal?; ¿deberíamos fijarnos en cómo el caso del Toro de la Vega movilizó a organizaciones y colectivos consiguiendo su abolición? Nada ha movilizado a tantas personas en el movimiento como las protestas en contra del Toro de la Vega y la tauromaquia.”

Rosana Pesaresi pertenece a una generación anterior, cree que el cambio viene, aunque tarde. “Seguramente muchos de los objetivos que me impulsan como proteccionista no los voy a ver cumplidos en vida. Pero tengo empíricamente comprobado que las nuevas generaciones los van a alcanzar. Hay mucha sangre joven sabia, muy preparada y con muchas herramientas para llevar a cabo la transformación social que nuestros antecesores empezaron.” Empíricamente más alineada con Alex y Roland, nos dice que “para ampliar la visión que tienen los que todavía no están en nuestro camino, creo que debemos aplicar el “sin prisa, pero sin pausa”. No podemos pasar por alto ninguna oportunidad de dejar clara nuestra postura; pero pretender que quien no la comparta la abarque toda a la vez, creo que nos aleja del objetivo. Claramente nunca se corre un riesgo por hablar de veganismo, pero esta vez nos reunimos para mostrarle a la población los horrores que se esconden detrás de la aparentemente necesaria e irreemplazable experimentación animal.” 

© Vitor Schietti

Cuando le hablo de la diferencia entre buscar la mejora de las prácticas hacia animales de  prueba, en este caso concreto, y la abolición de su explotación de todo, señala que “No queremos que los traten mejor, exigimos que se prohiba experimentar con ellos.”

Hablar o no directamente del veganismo en manifestaciones así tiene sus pros y contras. Si por un lado mi pasión por la causa vegana me lleva más cerca de la visión de Carlota, puede ser que para lograr mejor lo que buscamos, un mundo vegano, la cadencia de acciones debe respetar a una estrategia más amigable a los no veganos, pero que sea específica en sus metas. 

© Vitor Schietti

De una manera o de otra, una cosa ha quedado clara: los animales no disponen de una voz capaz de hablar en las lenguas que nos hemos inventado los humanos, aunque son expertos en el lenguaje del amor. Sus voces crecen en cada individuo que ha marchado en Madrid y en cada sitio en que demostraciones públicas insisten que sean vistas las realidades crueles y arcaicas a las cuales siguen sujetos.

Hasta la publicación de este artículo los animales de Vivotecnia siguen esperando su rescate, sin saber que afuera de las paredes frías del laboratorio que los aprisiona hay más y más gente despierta para el cambio que ya está en marcha. 

Como nos deja claro Rosana, «vamos a seguir nuestra misión, ¡hasta que la última jaula quede vacía!»

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